jueves, 23 de enero de 2014

"LO QUE SE PENSABA SOBRE EL COLIBRÍ, SU LENGUA LO DESMINTIÓ"

"LO QUE SE PENSABA SOBRE EL COLIBRÍ, SU LENGUA LO DESMINTIÓ"
Los colibríes poseen un secreto muy bien guardado, que se reveló en videos de muy alta velocidad: su lengua no funciona como un popote, como se pensaba hasta ahora, sino como una trampa de líquidos.
Todos los colibríes pertenecen a una sola familia, la Trochilidae, que cuenta con alrededor de 350 especies en el continente americano. Son las aves más pequeñas que existen, pero a pesar de ser diminutas (miden de cinco a 20 cm de largo) consumen grandes cantidades de néctar, hasta 14 veces su peso corporal cada día. Necesitan mucha energía para impulsar su acelerado metabolismo: un corazón que late más de 1 200 veces por minuto y unas alas que se mueven más de 90 veces por segundo.
Los especialistas pensaban que la lengua del colibrí, que se bifurca, funcionaba por capilaridad, como dos popotes o tubos muy delgados, y de esta forma absorbía el líquido. La capilaridad es una propiedad física del agua que le permite avanzar a través de un canal (de unos milímetros hasta micras de ancho) siempre y cuando se encuentre en contacto con las dos paredes, como cuando mojamos la esquina de un terrón de azúcar con agua y ésta va llenando los pequeños espacios que se encuentran entre los minúsculos cristales de la sacarosa hasta humedecerla totalmente.
Alejandro Rico-Guevara y Margaret Rubega, investigadores del Departamento de Ecología y Biología Evolutiva de la Universidad de Connecticut, Estados Unidos, se dieron a la tarea de entender con precisión el funcionamiento de la lengua del colibrí. Construyeron una “flores” de vidrio con tubos transparentes llenos de agua con azúcar y después filmaron a los colibríes con cámaras de alta velocidad mientras bebían. Lo que vieron los sorprendió: las dos mitades de la lengua, que tienen forma de tubos, al sumergirse en el agua azucarada se abrieron permitiendo que entrara el líquido, y cuando la lengua se retrajo los dos tubos se cerraron y se pegaron entre sí. Es decir, no se trata de un par de tubos estáticos que logran absorber el néctar por capilaridad, sino que es un mecanismo dinámico que atrapa el líquido al cambiar su configuración y su forma.
Los investigadores observaron a 30 colibríes de 10 especies diferentes y todas utilizaron este método para beber el néctar. Y cuando experimentaron con la lengua de colibríes muertos, el resultado fue el mismo: el agua subió por medio del mismo mecanismo, lo que indica que este proceso no requiere de ninguna fuente energía para funcionar. Los resultados de esta investigación se publicaron en el mes de mayo en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences, y son un ejemplo más de las increíbles adaptaciones que han desarrollado los seres vivos a través de millones de años.
Cómo ves. Revista de divulgación de la ciencia de la Universidad, año 13, núm. 151, p. 5.


Aportación 
La combinación de ambos textos; nos permiten obtener un panorama más amplio sobre las cosas o en nuestro caso de los textos que leemos, es común encontrar este tipo de combinaciones, pero, debido al escaso conocimiento de dichos textos no damos cuenta de ello.

Por lo tanto concluyo que el saber sobre estos y otros tipos de texto nos permiten darle una objetividad distinta a lo que leemos, SI SE PERCATAN AHORA YA NO LEEMOS COMO LO HACÍAMOS HACE AÑOS, hablando profesionalmente. Y todo esto nos beneficia en cualquier momento de nuestra vida laboral, profesional, social, familiar, etc.

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